De compras -virtuales- en ARCO 2017

Sí, como muchos otros amantes del arte nosotros también soñamos con llegar a ARCO con nuestro pase VIP y un presupuesto infinito, e ir de stand en stand comprando obra de Juan Muñoz, Olafur Eliasson, Alexander Calder, Anish Kapoor…

ARCO es la feria de las grandes colecciones, por más que traten de atraer nuevos clientes con programas como el First Collector. Museos, fundaciones y coleccionistas de renombre acuden a por la “estampita” que les falta para rellenar un hueco en su álbum. Y no cabe duda de que es el lugar idóneo para encontrarlas.

No en vano algunos de los stands de la feria son verdaderos museos, como el de la Galería Rafael Ortiz. Los sevillanos presentaron obra de Luis Gordillo -uno de los artistas más presentes en esta edición-, Dalila Gonçalves y el debutante Norman Morales -con el que han colgado el sold out-, así como del Equipo 57, nuestra selección de este stand. Un espectacular óleo que en la feria vimos acompañado de una escultura de yeso y dos dibujos.

Alarcón Criado desembarca en ARCO con la artillería pesada, una fórmula que utiliza desde sus primeras participaciones en la feria y que le da muy buen resultado. Nicolas Grospierre -centro de las fotos de todo el que pasa por el pasillo-, Jorge Yeregui -con un montaje impresionante-, José Guerrero, Alejandra Laviada, Bernardo Ortiz, François Bucher, Ira Lombardía y Dénes Farkas. La obra que nos ha parecido más interesante es la de los gaditanos MP&MP Rosado, un conjunto de esculturas de terracota y grafito que dialogan separadas por la pared del stand.

En Estrany-de la Mota encontramos una serie de Ignasi Aballí en la que cambia el texto por la sutileza de los fragmentos de un cristal roto, una obra que se convirtió en homenaje al galerista Tony Estrany, recientemente fallecido.

Otro artista al que siempre buscamos es Daniel G. Andújar, siempre crítico y excéptico con el papel de las nuevas tecnologías y el capitalismo en la sociedad. Pudimos ver la obra de su reciente exposición ‘Trastorno de identidad‘ en el stand de la propia galería Casa Sin Fin. Un valor seguro, más tras su elección como participante en la Documenta 14.

Otro valor en alza es Eugenio Merino, aunque no le veamos tanto en los repasos televisivos desde que no congela a dictadores o ataca a las religiones. En ADN Galería pudimos ver su obra, en este caso una interesante reflexión sobre las fronteras creadas por el hombre.

Y es que, aunque quizás en esta edición de la feria no haya tenido tanta presencia, el arte político está en un buen momento. Contundente es también el dibujo (¿o instalación?) de Mauro Giaconi en la galería NF / Nieves Fernández, de nuevo en torno a la frontera y la opresión.

En el stand de la Galería Pilar Serra encontramos una de las fotografías más espectaculares de José Manuel Ballester, en la que concentra las tres claves que probablemente mejor definen su trabajo actual: juego con la luz, ausencia de figura humana y apropiacionismo. Como diría Juan Genovés, necesita una silla delante.

Aunque la galería mallorquina Horrach Moyà anunció su venta en el primer día, no nos resistimos a añadir a nuestra hipotética colección esta espectacular -y no solo por tamaño- pintura en blanco y negro de los Muntean/Roseblum, siempre con sus señas de identidad: el texto inferior y las esquinas redondeadas.

Otro andaluz, el malagueño Rogelio López Cuenca, nos obliga a una pausa en la visita a la feria: siempre hay que parar ante su obra, pensar, sonreir, y seguir pensando… Una maravilla que pudimos encontrar en la Galería Juana de Aizpuru.

En la galería berlinesa PSM localizamos una joya de Nathan Peter, una composición que nos parece que funciona mejor en estos pequeños formatos que en grandes superficies.

Terminamos con otra de esas maravillas que suele regalarnos ARCO: los papeles de Günther Förg, un lujo en un rincón del stand de la belga Deweer Gallery.

Y podríamos engrosar la colección casi sin pensar: Chema Madoz, Ángela de la Cruz, Lara Almárcegui, el argentino Jorge Macchi

Las primeras valoraciones de la feria hablan de cifras astronómicas en adquisiciones, nombres de los artistas que van a engrosar los fondos de los museos y, sobre todo, de un amplio interés por parte de coleccionistas y público. Esperamos que este optimismo se mantenga en la edición de 2018.

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