¡Mírame! o el retrato del siglo XXI

La necesidad de pervivir en el tiempo, de guardar recuerdos, de mantener frescos en la memoria momentos o personas… es algo inherente al hombre. Fruto de esta necesidad humana nació el retrato. Un género que, precisamente por todo lo anterior, no solo no ha decaído con los años sino que se ha ido reinventando y adaptando a los tiempos.

Mírame

Sobre el retrato versa la ¡Mírame!, la primera de las propuestas expositivas de carácter contemporáneo con la que se presenta en Sevilla CaixaForum. La intención de la muestra, que estará abierta hasta el 4 de junio, es hacer reflexionar al público sobre diversos aspectos que pone de manifiesto uno de los géneros más clásicos. Para ello, además, se vale de formatos no tan convencionales. Junto la pintura pueden verse esculturas, fotografías, vídeos y alguna que otra instalación entre las más de 40 obras que componen la exposición seleccionadas de los fondos de la colección La Caixa, iniciada en los 80, que se completa con sendos préstamos del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC) y el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA).

Mírame. Carlos Pazos

La propuesta de ¡Mírame! divide la muestra en cuatro fases. Las emociones que refleja el rostro es la primera idea sobre la que redundan las obras de las salas iniciales. Además del vídeo de Esther Ferrer, las 36 fotografías de Roni Horn que presiden la estancia son casi un ejemplo de que la cara es el espejo del alma. En este caso el rostro de un clown evoca distintas emociones. Unos sentimientos que se descubren casi como un código, un lenguaje universal que, al igual que la imagen que muestra el movimiento, van mutando con el tiempo.

Mírame. Roni Horn

Pero la personalidad, la singularidad del individuo encuentra condicionantes o quizá se conforma o modela gracias a ellos. Uno de los factores más determinantes es la familia. Para ponerlo de relieve, Gillian Wearing adopta en sus fotografías el papel de algunos de sus familiares gracias a unas máscaras de látex con los que resalta esos aspectos comunes que marcan y caracterizan al individuo. Curiosa es también la obra de Janine Antoni. A raíz de dos bustos, uno en blanco y otro en negro, uno hecho de jabón y otro de chocolate, trabaja la idea del ying y el yang, ensuciarse y lavar, así como reincide en lo voluble y cambiante de la identidad.

Mírame. Gillian Wearing

Los convencionalismos sociales son también un importante lastre o un elemento determinante de la personalidad. Rosemarie Trockel, presenta un retrato peculiar donde los haya a base de logotipos: los de pura lana virgen y Playboy. Con ellos sugiere los distintos papeles que la sociedad patriarcal presupone a una mujer y cómo pueden darse en una misma persona. De prejuicios habla también Ana Laura Aláez con un divertido retrato. Un conjunto de pelucas y zapatos invitan al espectador a imaginar quién está detrás de cada uno, haciendo que tire de convencionalismos y estereotipos.

Mírame. Rosemarie Trockel

Mírame. Ana Laura Aláez

¡Mírame! da un repaso también a las nuevas tendencias. Es gracias a ellas como se reinterpreta y se potencia la clásica máscara con la que el individuo tiende a mostrar una imagen de sí mismo que quizá no siempre coincida con la realidad. Con la irrupción de las redes sociales todo el mundo aparece siempre vivir en una inagotable felicidad. Aquí las obras de Jorge Galindo o Sharon Lockhart tratan de poner a las claras esa parte no tan ideal de lo que se muestra.

Mírame

La última de las ideas muestra el retrato como esa necesidad de dejar muestra física para que la memoria no olvide. No en balde otra de las características o de los miedos de la condición humana es la caducidad. Un hipnotizante vídeo de Óscar Muñoz, que no deja de autoretratarse con agua sobre una piedra caliente, plantea la necesidad de recomponer continuamente ese recuerdo, en este caso de uno mismo, para que no se termine perdiendo. El paso del tiempo es también el eje de esta segunda obra de Esther Ferrer. En 25 fotografías, desde los 80 a 2004, la artista muestra los efectos de los años en su propio rostro.

Mírame. Óscar Muñoz

Mírame. Esther Ferrer

¡Mírame! es bastante más. Esta reflexión sobre el retrato se completa con trabajos de Basquiat, Curro González, Carlos Pazos (MACBA), Carrie Mae Weems (CAAC), Cindy Sherman o Janine Antoni, entre muchos otros, que hacen imprescindible una visita con tiempo y sosiego.

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