Urvanity. El arte urbano crece en espacio y calidad

A pesar de lo que dice el refrán, en el caso de Urvanity, a la segunda ha ido la vencida. Esta feria, que arrancó el año pasado para dar cabida a las galerías de arte urbano, no sólo vuelve con una nueva edición sino que se consolida como una de las citas imprescindibles en la semana del arte.

En esta ocasión, Urvanity ha renovado su sede dando cabida a más espacios, pero su espíritu se mantiene intacto. Ofrecer una idea de lo que se mueve en el panorama nacional e internacional del arte más actual y callejero. Este es sin duda uno de sus fuertes. Mantener su especialización y saber trasladar a una feria ese modo de expresión que es el grafiti.

Además, este año la feria contaba con presencia de los sevillanos Delimbo, que apuestan fuerte por el arte urbano desde hace una década. Fruto de este acertado trabajo es la reciente apertura de una nueva sede en Madrid. En su estand de Urvanity han contado con nombres como Hell’o, Andy Rementer y Hense.

GR170 y Muretz en Montana Gallery, Enric Sant y Oakoak en Adda&Taxie o Sixe Paredes en SC Gallery, son algunos de los artistas que merecían una visita.

Por supuesto no podían faltar Okuda San Miguel ni el jiennense Belin, cuyas piezas son siempre impresionantes.

Las coloridas piezas de Anna Taratiel, en la Duran Online Gallery, nos llamó especialmente la atención, así como el trabajo con azulejos -tanto intervenidos como el dibujo- de Add Fuel, en Art in the game.

Especial mención merece el completísimo estand de StolenSpace: Obey, D*Face o Ben Eine.

Solomostry, en The Don, así como Cranio y L’Atlas, en #vroomandvarossieau, eran visitas obligadas.

Finalmente, no hay que perderse el trabajo inconfundible de M.Chat, que comparte espacio con L’insecte y las geniales obras de Annabelle Tattu en Le Contanier.

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